Hoy me he levantado con las piernas cargadas. La tensión la suelo cargar ahí.
Este fin de semana ha salido Andrés de permiso del centro de recuperación Andrés y yo habíamos quedado a las 18.30 el sábado.
Iba con muletas por un esguince, gafas de sol y un lenguaje poco coordinado. Hacía más de una hora había ingerido alrededor de 100 pastillas (entre ellas una caja de sintrón de 400) tras una pelea con su hermana.
Andrés está especialmente vulnerable por su diagnóstico y más por su situación familiar. No está preparado para luchar sólo y se derrumba ante confrontamientos familiares que son constantes.
No es la primera vez que ha ingerido tal cantidad de pastillas y doy fé que no estámotivado para llamar la atención (a los hechos me remitiré). Yo también he realizado esas prácticas. Y juro que no es con ese fin.
En momentos así no ves más allá y sólo quieres desaparecer para siempre.
Se está harto de todo, de la vida, no se puede más, y sólo quieres descansar para siempre. Y lo peor de todo: crees que eres prescindible para los tuyos.
Decidimos ir a urgencias. Lo más cerca que pillaba era donde nos conocimos, en salud mental.
De allí lo llevaron en ambulancia al Hospital General, pero yo no podía ir con él.
Fui por mi cuenta.
Los nervios, la incertidumbre de saber qué le estarían haciendo (yo llegué antes que la ambulancia), le ví salir de la ambulancia, entubado.....
Ya me dejaron entrar a verlo.
El médico preguntándome sobre su historial médico, del cual conozco lo justo y necesario.
Me dieron su DNI y tarjeta sanitaria.
Hasta las 23.30 no podía verle. Eran las 21.00. Yo había quedado para salir .
Y lo más chungo de todo; tenía que avisar a su padre.
Llamé al menos cinco veces, no me lo cogió.
Al teléfono de su hermana otras tantas. Por fin dí con ella.
Mis padres salieron. Fue un respiro para mí. En la ducha pude desahogarme y recomponerme.
Me fui de nuevo al Hospital.
Andrés ya estaba más despierto, mejor.
Pero mi corazón encogido.
A las 00.00 ya me 'echaron' de allí.
Con un beso en la mejilla. A veces le daría otra clase de beso, pero mido mis pasos.
Salí indignada. Muy indignada. Nadie de su familia se dignó a acudir a ver a Andrés. Les conozco poco, pero les quiero lejos de Andrés.
...Salí, me lo debía a mí...
Vinieron a por mí.
Lo pasé muy bien. Aunque con Andrés en la mente. Preguntándome; ¿cómo sería salir de fiesta los dos?.
Siempre hemos estado los dos juntos, pero en los momento difíciles, también en momentos de calma. Por las circunstancias en las que nos hemos conocido. ¿Cómo sería estar en circunstacias positivas?. ¿Sería mejor aún?.

*Inspirada por Ismael Serrano . Enlace debajo.
Arrastré a la gente a alargar la noche hasta las 07.00, lo justo para ducharme y estar en el Hospital a las 08.00.
Esta vez hubo sorpresa, apareció su madre (después de tres meses de ausencia).
Por la tarde el alta, de nuevo despedida hasta dentro de una semana, dos o tres(...)
Mis sentimientos más confusos.
No es pena, empatía desde luego....y ¿algo más?.
Imaginar que le pudiera pasar algo me dolía mucho.
Cada despedida es un .... ¿lo volveré a ver?, si es así, ¿cuánto tiempo pasará?. Lo que sí tengo miedo es a abrir mis sentimientos.
Mi nudo ha vuelto a la garganta.
Al menos nos quedan las cartas.....eso sí que es vintage!!
Gracias por leerme.
Besos.

ISMAEL SERRANO
KM 0
Madrid, deshabitado como mi colchón
el verano en que me hice mayor,
y ella que ya no llama.
Tanta ciudad y tan poco por hacer,
gente que sueña su siesta y que mira por la ventana.
Gente que miente por un trozo de calor,
que reza por que pare el ascensor, atrapado contigo.
Madres que pierden a sus hijos al nacer,
buscando entre tus piernas lo que ayer han dado por perdido.
Kilómetro Cero,
respira en el centro de la ciudad el alma que se pierde al escapar. Kilómetro Cero,
comienzo de los días que han de venir, la lluvia que se derrama por ti.
Bares en los que la calma y la cerveza salvan nuestra vida,
y mi cabeza soñando estar bajo tu ropa.
Promesas que se dicen en la cama, luces que se clavan en tu espalda,
deja que yo te vista ahora.
Bajo unas ruedas mi mala sombra arrojaré,
quizás así interprete ese papel en el que soy tu abrigo.
Mujeres que quizás hoy no puedas pagar
cuestionan con sus labios la verdad de que aún seguimos vivos.
Kilómetro Cero,
respira en el centro de la ciudad el alma que se pierde al escapar. Kilómetro Cero,
comienzo de los días que han de venir, la lluvia que se derrama por ti.
Kilómetro Cero,
respira en el centro de la ciudad el alma que se pierde al escapar. Kilómetro Cero,
comienzo de los días que vendrán, la calma que nos trae tu tempestad.

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